lunes, 28 de junio de 2010

Aprendiendo a ser autónomos

A partir de las experiencias cotidianas y la disciplina impartida por los padres, los niños van aprendiendo a diferenciar lo que está bien y lo que está mal. En los primeros años, los hijos necesitan reglas claras y la autoridad externa (padres, maestros y la comunidad en general) que los acompañe y refuerce los principios y valores esperados por la sociedad. Más adelante irán interiorizando las normas que les permitirán desenvolverse de una manera autónoma sin necesitar supervisión externa.

http://elcomercio.pe/impresa/notas/aprendiendo-autonomo/20100621/498273.

martes, 15 de junio de 2010

El papel de los padres en la Elección Vocacional de sus hijos

Durante la adolescencia, el o la joven debe enfrentarse a cambios biológicos, emocionales y sociales para adaptarse a la vida adulta. Tal vez la pregunta más importante a resolver es: ¿Quién soy?, y con ella vienen otras igualmente trascendentes: ¿qué me interesa?, ¿A qué me quiero dedicar luego de salir del colegio…?
El proceso de elección vocacional no es sencillo, ya que intervienen muchos factores como la motivación, las aptitudes, las actitudes frente al estudio y trabajo, las fantasías o ideales frente a su elección de carrera, la presión familiar y social, los factores económicos y del mercado laboral, entre otras.
El o la adolescente debe lidiar con todos ellos y buscar en su interior su verdadera vocación, lo que le apasiona y lo motiva lo suficiente para dedicarse a ello la mayor parte de su vida. Sin embargo, evaluar nuestros intereses y aptitudes no es fácil, requiere de un proceso de análisis personal exhaustivo, justo cuando los adolescentes están más centrados en lo externo (los amigos, las presiones familiares y sociales, etc.). Por ello, no es extraño que les sea más sencillo evaluar sus preferencias profesionales o laborales de acuerdo a la opinión de sus padres, sus amigos y otros a su alrededor.
El papel de los padres entonces resulta vital en este proceso de elección vocacional, y es por ello que debemos tener cuidado a la hora de guiar a nuestros hijos en este tema. Respecto a esto, podemos identificar dos tipos de padres:
Los autoritarios, que buscan imponer una elección determinada ya sea porque es la profesión familiar o la más adecuada desde la óptica parental. En este grupo podemos encontrar desde presiones directas hacia una carrera en particular, hasta opiniones sutiles que reducen el campo de elección del adolescente como “Es una carrera interesante pero … no es para ti, o no vas a encontrar trabajo, o es mejor como pasatiempo y no como profesión, etc.”
Los indiferentes, que prefieren no interferir de ninguna manera en la elección de sus hijos, ya sea porque ellos fueron presionados por sus padres en su momento o porque muestran mucha incertidumbre respecto a las habilidades o intereses de sus hijos. Estos padres pueden hacer comentarios como “Me da igual, que estudie lo que quiera…” En apariencia puede parecer que dan total libertad de elección a sus hijos, sin embargo la diferencia con los padres con una actitud más democrática, dejan al adolescente a la deriva sin ninguna guía, lo que también puede resultar contraproducente.

Algunas pautas:
• Analice con su hijo o hija sus intereses principales, sus habilidades y sus fantasías respecto a su futuro.
• Converse con él o ella sobre su real motivación respecto a los estudios y/o trabajo.
• Evite descartarle posibilidades basado en estereotipos como dar más valor a carreras de ciencias o menospreciar las carreras técnicas.
• Evalúe con su hijo o hija las posibilidades profesionales actuales teniendo en cuenta el mercado laboral.
• Acompáñelo en su proceso de elección sin presiones de tiempo, tomando en cuenta que apresurarlo podría llevarlo a dejar sus estudios inconclusos o cambiar de profesión a mitad de carrera.

martes, 18 de mayo de 2010

Extraña experiencia

Estaba sentada un poco adormecida. Mis brazos apoyados a los lados y los pies recostados sobre un tubo de metal a pocos centímetros del suelo. Me incorporo para no dormirme y miro a los lados buscando pistas de lo que me espera. Nunca he tolerado la incertidumbre. Escucho pasos atrás de mí y veo de reojo unas manos con tres bolsas de plástico transparente. Percibo el sonido tenue de las bolsas rompiéndose una a una, luego las siento tocar mis mejillas y me doy cuenta de que las están colocando en mi cabeza, una sobre otra. Empiezo a preocuparme. Todos hemos escuchado en nuestra infancia lo peligroso de las bolsas de plástico, pero me quedo callada intentando ocultar el miedo. Me ajustan las bolsas y empiezo a sentir que me falta el aire, aunque la abertura de éstas deja al descubierto mi nariz. Me fastidia la tirantez y el nudo que hacen debajo de mi mentón. Muevo el cuello intentando acomodarme pero no lo consigo. Siento algo caliente que me quema el cuero cabelludo y luego unos hincones como si estuvieran perforándome el cráneo. Logro ver en el reflejo de un espejo que se trata de una vara delgada de metal, ¿un crochet?, me pregunto espantada. Trato de mantener la calma. Pienso en otra cosa pero los hincones continúan y no puedo concentrarme en nada. Un extraño olor invade el ambiente, una mezcla dulce y ácida que se introduce por las fosas nasales hasta el cerebro. Unas manos me levantan y me conducen a otro lugar, me recuestan y echan un chorro de agua helada. Siento escalofríos recorriendo mis brazos, pecho y piernas. ¿Terminará esto en algún momento? Estoy muy cansada para huir, los párpados me pesan. Abro los ojos y veo unas tijeras que se acercan a mi cuello. De pronto ya no siento la presión en mi garganta y respiro aliviada. Me dejo llevar nuevamente al sillón. Unos jalones en el pelo me hacen llevar la cabeza hacia atrás y pienso que debo estar loca para venir aquí voluntariamente. Una voz me dice que ya me puedo levantar y yo asiento agradecida de haber acabado por fin el martirio. Apoyo las manos en las coderas del asiento y respiro profundo para darme impulso y pararme. Camino hacia un mostrador, pago y salgo de la peluquería.

Dibujo: Adriano 10 años

domingo, 16 de mayo de 2010

La Técnica de Grupos Operativos

Las aplicaciones de los Grupos Operativos son diversas en el ámbito clínico y social. Esta técnica fue desarrollada por Enrique Pichon-Rivière a partir de su experiencia en el trabajo con grupos familiares y tomando en cuenta los aportes de diversos autores como M. Klein, K. Lewin, F. Allen, B. Malinowski, entre otros.
Pichon-Rivière fue un psiquiatra y psicoanalista de origen suizo pero que vivió la mayor parte de su vida en Argentina (1907-1977). Fue uno de los introductores del Psicoanálisis en la Argentina, y uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), de la que luego tomó distancia para dedicarse a la construcción de una teoría social que interpreta al individuo como la resultante de su relación con objetos externos e internos. En este marco, fundó la Escuela de Psicología Social
Pichon-Rivière siempre se interesó en la aproximación grupal desde sus inicios y fue elaborando la técnica de Grupos Operativos (GO) a lo largo de su práctica clínica en Argentina desde 1937. Sin embargo, es en 1958 cuando trabaja en Rosario con el desarrollo de grupos pequeños heterogéneos que empieza a tomar forma la idea de Grupos Operativos como grupo “que opera sobre una tarea”. Este operar, se realiza en una espiral dialéctica remitiendo continuamente a una teoría y a una práctica, y que en el GO es la acción del equipo coordinador sobre el grupo y la acción del grupo sobre la tarea (Ávila y García, 1994, p. 546).
Podemos identificar dos grandes clases de Grupos Operativos: el GO terapéutico y el GO social. El primero agrupa a varios participantes que tienen en común alguna característica sobre la que están interesados en trabajar o para la cual necesitan un apoyo específico, por ejemplo: padres de niños con problemas de aprendizaje, padres de adolescentes, elección vocacional, mujeres embarazadas, entre otros. El segundo, tiene como objetivo trabajar con un grupo social que puede ser heterogéneo pero que tienen una meta en común por ejemplo el desarrollo de equipo (team building), la comunicación institucional, entre otros.
Lo que diferencia al Grupo Operativo de un grupo terapéutico es el enfoque en la tarea. El centramiento en la tarea implica dos ventajas que permiten al GO ser aplicado en un rango más amplio de situaciones que el grupo terapéutico de otras orientaciones. La primera ventaja es que la implementación de la técnica de la transferencia se hace siempre en la situación concreta actual, lo que disminuye considerablemente la regresión en comparación con los grupos terapéuticos en general, enfocándose en el presente y en la tarea propuesta. La segunda ventaja es que la tarea como eje central permite una amplitud de terrenos donde se puede implementar el GO.
Los objetivos de la técnica operativa son: conseguir una adaptación a la realidad, posibilitar nuevos roles, adquirir mayor responsabilidad sobre una tarea, perder los roles inadecuados para la situación “aquí y ahora” de la tarea, elaborar las ansiedades despertadas en cada situación de cambio, y obtener mayor productividad en el trabajo conjunto a partir de los sentimientos básicos de pertenencia, cooperación y pertinencia.
Respecto a la aplicación de la Técnica de GO en Orientación Vocacional hay un gran precedente en Morelos que ha constituido el modelo a seguir en diversos países latinoamericanos. El programa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos se desarrolló entre 1981 y 1986 con ocho mil estudiantes de secundaria que se preparaban para ingresar a la universidad. Se reunían una vez por semana e intercambiaban sus ideas y fantasías acerca de sus propias dificultades para elegir una carrera. El grupo operativo permitió una completa discusión de los aspectos sociales, económicos, psicológicos, políticos, laborales, culturales, educacionales, etc., de la elección vocacional. Asimismo, el GO ayudó a los alumnos a discriminar sus propios deseos de aquellos de su familia, sus aptitudes reales de otras imaginarias. Además ayudó a los estudiantes a mejorar su grado de conciencia sobre sus intereses, habilidades y las posibilidades concretas que su medio socio-económico le podía ofrecer.

Referencias Bibliográficas
Ávila Espada, A. y Poch i Bullich, J. (Comp.). Manual de Técnicas de Psicoterapia.
Mora Larch, F. Grupos Operativos en Orientación Vocacional.
Sanhueza Saavedra, M. Utilización de la Técnica de Grupo Operativo en Orientación Vocacional.

martes, 20 de abril de 2010

Breve explicación de las fantasías amorosas femeninas


Si alguna vez se han sentado a compartir con amigas sus desventuras amorosas, seguramente han pensado: ¿por qué siempre pasamos por lo mismo?, ¿por qué ellos siempre actúan así? y, sobre todo, ¿por qué seguimos nosotras actuando así…?
Creo que la mayoría de nuestras conductas sociales están influidas por la cultura en la que vivimos. Desde que nacemos se nos brindan modelos de cómo debemos y no debemos comportarnos, y ello configura ciertos patrones de relacionamiento en general y con el sexo opuesto en particular. Por supuesto, el vínculo con nuestro mismo sexo, ya sea amical, familiar o amoroso no está exento de complicaciones, pero nos ocuparemos de ello en otro momento.
Quiero centrarme en ciertas fantasías que se encuentran grabadas en nuestra psiquis y que nos llevan a repetir ciertos patrones en nuestras relaciones amorosas. Estas fantasías pueden ser diversas, ya que se engarzan con las particulares experiencias de cada persona, pero hay algunos aspectos que son compartidos en mayor o menor medida por todas las mujeres occidentales, ya que hemos sido influidas por los mismos estereotipos de amor romántico. Ello no implica, sin embargo, que sigamos dichas fantasías sin hacer un análisis crítico, podemos incluso renegar de éstas, pero cuando menos lo pensamos estamos en medio de la situación que habíamos criticado antes en otra persona.
Por ello, a modo de manual que nos permita recordar la influencia cultural a la que estamos permanentemente expuestas, describiremos una serie de situaciones cotidianas en las que podemos caer cuando estamos en una relación amorosa:

1. Voy a esperar que él de el primer paso… La Bella Durmiente, Blanca Nieves.
Aunque esta situación está cambiando en las generaciones actuales, aún encontramos muchas mujeres que creen que deben esperar en estado casi vegetal que llegue el príncipe que las despierte. Incluso he escuchado decir que las mujeres no sienten nada si el hombre no las toca ¿¿??!!!! Chicas: si este es su caso, déjenme decirles que el príncipe debe estar afanando a alguna chica con más vitalidad, así que no esperen dormidas a su “príncipe”.

2. Quiero a alguien que me trate como a una princesa… Cenicienta y todo su clan de amigas…
Todas queremos que nos traten como princesas. Empezamos con nuestros padres y asumimos que los demás hombres lo harán igual y pronto nos estrellamos con una o varias paredes… ouchhh.
Déjenme decirles que si están en este grupo, es mejor que tomen en cuenta que nadie las tratará como las princesas que ustedes conocen, salvo ustedes mismas. Así que engríanse cada vez que puedan y no permitan que otros las traten como no les gusta.
 
3. El es el único que me puede hacer feliz… ¿príncipe azul dónde estás…?
Los cuentos de hadas nos han vendido la idea de que cada persona tiene solo un alma gemela y que sólo con ésta podemos alcanzar la felicidad. Por favor chicas: diversifiquemos los colores… verde, amarillo, púrpura… hay muchos colores de “príncipes” entre los que se puede escoger… si es que se pueden identificar como príncipes, claro está.
 
4. ¿Esperando sentadas el zapatito –aro?
Muchas veces esperamos como pináculo de una relación la llegada del príncipe con el zapatito de cristal que solo nos calce a nosotras y a nadie más. Esto se presenta como una suerte de reconocimiento, ya que además tiene el plus de que podemos sacarles la lengua a nuestras hermanastras y presumir con ellas ¿¿¿??? Me pregunto por qué nos enseñan desde pequeñas que debemos competir con nuestras hermanas, primas, amigas… En todo caso debemos tomar en cuenta que los amores acaban y las amistades no. Así que empecemos a ordenar prioridades ¿no?

5. Yo lo voy a cambiar… La princesa y el sapo
¿Cuántas veces hemos escuchado la firme creencia de alguna mujer respecto a que su amor obrará milagros… Es cierto, el amor es ciego… pero busquemos rápido gotas, cirugía láser o algún tratamiento eficaz porque esos cambios milagrosos solo ocurre en los cuentos de hadas; e incluso en la última versión animada de La princesa y el sapo, ya se cambió la historia creo que porque saben que la generación actual ya no se traga la historia, diría yo…
 
Así que cada vez que nos encontremos en una situación en la que estemos en peligro de comportarnos inconscientemente como nuestra princesa clásica preferida pensemos que es una historia muy linda… pero solo ocurre en los cuento. En todo caso, pensemos en alguna princesa de la nueva generación como Fiona que puede defenderse sola, optar por lo que le gusta sin estar atada a patrones estéticos rígidos y es independiente.

viernes, 12 de marzo de 2010

Encontrar nuestra vocación: Una experiencia emocional

Como psicólogas muchas veces escuchamos a padres quejarse de que la evaluación vocacional no sirve, que las opciones que recomiendan las pruebas psicológicas son muy amplias, o incluso contradictorias, y que no representan la vocación real de sus hijos. En ocasiones esto es cierto, ya que las evaluaciones que se basan únicamente en tests psicológicos de orientación vocacional tienden a recoger solamente los intereses manifestados por los adolescentes y jóvenes, los que muchas veces son diversos y no están claramente aún definidos.
Además de ello, se apoyan casi exclusivamente en las aptitudes intelectuales, dejando de lado el aspecto emocional, tan o más importante que lo primero.
Encontrar nuestra vocación es un proceso complejo y muchas veces largo y difícil. Hay varios factores que deben tomarse en cuenta para evaluar la vocación de una persona, algunos de los cuales no son conscientes.
Es preciso explorar, por ejemplo, las fantasías del o la joven relacionadas a su futuro, las actitudes hacia el estudio y trabajo, su nivel de motivación para formarse profesionalmente en determinada área, y los estereotipos formados respecto a las profesiones, las preferencias percibidas entre el grupo de pares, las expectativas frente a sus opciones, entre otras cosas.
Además de éstos, el contexto social y familiar puede condicionar la elección de carrera o plantearnos obstáculos para tomar una decisión. Por ello, es necesario también conocer las expectativas familiares respecto a la elección del adolescente y el nivel de apertura hacia opciones diferentes a las de los padres.
Analizar todas las variables mencionadas no es una tarea fácil ni rápida. Es más un proceso de búsqueda personal que debemos acompañar en un espacio de confianza, neutralidad y apertura, donde la persona pueda evaluar todas sus opciones, despejar sus dudas y calmar sus preocupaciones respecto a la elección de lo que posiblemente hará por el resto de la vida.
Es por ello, que consideramos que la mejor opción para ayudar a una persona que se encuentra en proceso de elegir su vocación, es trabajar en un espacio en el que pueda expresarse y compartir su experiencia con otras personas que estén en el mismo proceso de búsqueda personal. Por ello, nuestra propuesta es tomar el modelo de Grupo Operativo* que permite trabajar en diferentes niveles de la personalidad alrededor de una tarea común, con el objetivo de lograr un aprendizaje emocional y una mayor consciencia de nuestros deseos, intereses y resistencias.

Objetivo del grupo
Este grupo tiene como objetivo principal evaluar y reflexionar sobre todos los factores que intervienen en nuestra decisión para encontrar nuestra vocación y está dirigido a adolescentes y jóvenes de ambos sexos que se encuentren en la disyuntiva vocacional.

Metodología

El proceso tendrá una duración de 8 sesiones de una hora y media cada una, en las que a través de la técnica de grupos operativos se trabajará en torno a tareas específicas como sus intereses vocacionales, aptitudes y actitudes hacia el estudio y trabajo; así como los diferentes obstáculos que pueden presentarse en los diferentes ámbitos: familiar, grupo de pares, entorno global y competitivo en el que vivimos actualmente.

Programa
Sesión 1: Presentación del grupo
 Conociéndonos
 Nuestra historia vocacional ¿Qué vas a hacer cuando seas grande?

Sesión 2: Me interesa… / No me interesa…
 Análisis de intereses
 ¿Qué me motiva?

Sesión 3: Aptitudes diversas
 Conociendo mis aptitudes
 Evaluando mis aptitudes

Sesión 4: Actitudes
 Hacia mí mismo
 Hacia el estudio
 Hacia el trabajo

Sesión 5: Obstáculos para decidir
 Estereotipos
 Presión social y familiar
 Miedos y resistencias

Sesión 6: Ofertas Vocacionales
 Académicas
 Laborales

Sesión 7: Tomando decisiones
 Criterios para elegir
 Ventajas y desventajas de mis elecciones

Sesión 8: Cierre
 Rediseñando mi futuro
 Tomando acciones
 Evaluación del proceso

Psicólogas: Lic. Adhara Ampuero Sala y Lic. Adriana Origgi de la Flor
Cupo limitado: El grupo se realizará con mínimo 7 personas y máximo 12.
*El Grupo Operativo es una técnica grupal desarrollada por Pichon-Rivière en su práctica clínica y comunitaria. El nombre viene de su objetivo: grupo que opera dialécticamente sobre una tarea y tiene por finalidad, de acuerdo a su creador, aprender a pensar en términos de resolución de las dificultades creadas en el propio espacio grupal. Esta técnica ha sido utilizada con éxito en varias experiencias de trabajo sobre Orientación Vocacional. Entre éstas podemos resaltar dos: Una realizada en Chile con 14 alumnas de secundaria (primero a cuarto de secundaria) y otra en México en el Departamento de Orientación Vocacional de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Esto nos señala la posibilidad de trabajar con un rango de edad amplio (adolescencia y juventud).













miércoles, 6 de enero de 2010

Memorias de Hospital



La madre huyó
¡La madre huyó! murmuró la enfermera, abriendo los ojos exageradamente. Las otras quedaron en silencio sin saber qué decir o hacer.
Las madres de pediatría ya sabían lo que ocurría hace varias horas, ya que María, la madre de la cama 5, vio salir a Josefina apurada con su bolso lleno y bien arreglada como para una fiesta.
Media hora después de que las enfermeras se enterasen, llegaron unos policías que tomaron nota de los datos de la muchacha para determinar si había huido efectivamente y cuál podía ser su paradero en ese momento.
Al día siguiente en la mañana, la madre fue traída por los mismos policías que la hallaron en su casa. Josefina todavía estaba maquillada y su rostro reflejaba el cansancio de la amanecida y el baile. Se sentó resignada al lado de la cama de su hijo de dos meses que permanecía con oxígeno y antibióticos luego de la cirugía.
¿Qué pasaría por la cabeza de Josefina? Tenía 18 años pero aparentaba menos de eso. Morena, delgada y con una expresión de desesperación permanente en la cara, se quedó inmóvil mirando al vacío y después de unos minutos se durmió mientras las enfermeras cambiaban el antibiótico de su hijo.