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domingo, 15 de abril de 2012

Niños resilientes


Los niños, igual que cualquier adulto, se enfrentan a situaciones adversas que ponen en jaque sus recursos personales. Con su escasa edad y experiencia, deben enfrentarse a momentos difíciles en ocasiones como la muerte de un familiar, el divorcio de sus padres o una enfermedad crónica. Sin embargo, algunas características permiten hacer frente a las dificultades y recuperarse de una situación crítica. Ello se llama capacidad de resiliencia. Ahora, ¿Es posible promoverla? Efectivamente. Grotberg elaboró un modelo para identificar las actitudes necesarias para favorecer la capacidad de recuperarse de la adversidad. Estas incluyen tres áreas: el fortalecimiento del ambiente social, los recursos personales del niño y sus habilidades sociales. En primer lugar será necesaria la aceptación incondicional del niño, así como un vínculo estable con los padres u otras personas significativas; además brindarle apoyo, cuidado y un ambiente con reglas claramente establecidas. Dentro de los recursos personales, el desarrollo de la autoestima, la autonomía, el control de impulsos y la empatía; serán imprescindibles. Asimismo el optimismo y el sentido del humor actuarán como factores favorecedores de resiliencia. También desarrollar habilidades sociales satisfactorias y estrategias de afrontamiento para resolver los problemas satisfactoriamente. Por último, será importante darle sentido y significado al sufrimiento. Es decir, ayudarlo a elaborar la experiencia y seguir adelante.

jueves, 7 de mayo de 2009

El Juego y la Recuperación Emocional


El juego es parte imprescindible de la vida del ser humano, especialmente durante la niñez. Es a través del juego que conocemos el mundo y aprendemos nuevas habilidades. El juego nos permite también recrear situaciones cotidianas o imposibles, desarrollando nuestra imaginación y capacidad para simbolizar. Esta capacidad para representar y personificar también permite a los niños elaborar aquellas situaciones difíciles que pueden enfrentar como la separación de los padres, los temores o las enfermedades. Por ello es vital brindarles el espacio para jugar, para crear personajes que puedan vivir lo que ellos están sintiendo o experimentando. Es más sencillo resolver las dificultades si se vuelcan en un espacio seguro como la fantasía del juego, donde puede ensayar una y otra vez diferentes soluciones a una determinada situación. Un niño que es capaz de expresar en su juego todo aquello que está viviendo, está trabajando en su recuperación emocional.