viernes, 6 de septiembre de 2013

Tener tino

Siempre sorprende cuando alguien hace un comentario fuera de lugar que incomoda a otros o les crea algún malestar. Seguramente todos han vivido una sensación parecida en algún momento de sus vidas. De vez en cuando uno se topa con alguna persona que dice: “¡cómo has engordado!”, ¡qué calvo estás! o “se te ve muy mal ¿qué te ha pasado?” Otras van más allá y pueden decirle a alguien que acaba de ser diagnosticada con una enfermedad crónica que toda su familia murió de esa condición o alguna otra perla. En esos momentos es probable que quede tan sorprendido que solo responda con una mueca extraña. Uno se pregunta qué puede estar pasando por la mente de la otra persona para soltar ese comentario tan desatinado. Se espera que la gente actúe con cordialidad y tacto cuando interactúa con los demás y ello implica ser cauta en lo que se dice y reflexionar antes de hablar. Tener tino es conducirse con juicio y sensatez en un asunto delicado. Es necesario evaluar la situación y estar en sintonía con las emociones de la otra persona. Implica empatía y cuidado con los sentimientos de los demás. Algunas cosas, aunque evidentes, es mejor no mencionarlas si van a herir de alguna manera a otra persona.

1 comentario:

  1. A veces me falta tino. Por ejemplo llego en la mañana y veo a alguien pálido y lo primero que hago es preguntar si está enfermo o enferma... Qué pasa si no están enfermos? Si cambiaron su "maquillaje" u olvidaron utilizarlo? Pues me siento mal después de preguntarlo. Pero lo hago por preocupación. También siento que a veces hablo muy duro con la gente, por ejemplo, le he dicho hoy a alguien que es lamentable que ella se preocupe de x tema, porque ese tema no le corresponde... Pues son otros los que hicieron el error y no ella. Mal, súper mal, porque a mí tampoco me "corresponde" criticar la actitud que toma el otro. En realidad lo dije como crítica a que los demás le achacan ese problema a esta persona, pero me temo que ella no lo entendió así... Lo dije solidarizando con ella. En fin. Antes de ser así fui demasiado cuidadosa con los demás, cero críticas, cero comentarios, me educaron casi que el tino ante todo y mi madre fue demasiado exigente en eso. Un día me dije no más. Si me caes mal te lo diré, si me preocupo por ti, también.

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