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viernes, 20 de julio de 2012

Vacaciones en familia


Las vacaciones de medio año son una oportunidad para salir de la ciudad o realizar actividades diversas dentro de esta y pasar unos días en familia. El trabajo de los padres y la rutina diaria de cada miembro de la familia generalmente dejan poco tiempo para compartir, por ello es importante aprovechar todas las posibilidades para hacer algo juntos. El tiempo compartido en familia enriquece las relaciones familiares y fortalece el vínculo afectivo entre todos los miembros.
Hay muchas posibilidades para escoger pero algunas veces resulta difícil decidir el destino o las actividades a realizar porque cada miembro del grupo tiene sus propios gustos e intereses, sobre todo si la familia está compuesta por hijos de diferentes edades. Los niños y los adolescentes pueden tener expectativas muy diferentes sobre qué hacer en las vacaciones y es importante que todos y cada uno disfruten de sus vacaciones.
Lo ideal es que toda la familia participe en las decisiones: dónde ir,  qué hacer, qué lugares conocer, entre otras. Por supuesto son los padres los que finalmente decidirán pero es recomendable que cada uno pueda dar sus sugerencias y se escoja lo que la mayoría prefiera.
Ahora, es conveniente que el plan que se escoja incluya actividades que todos puedan realizar, o por lo menos que sea un destino donde haya diferentes actividades para cada edad. Por ejemplo, un paseo puede ser perfecto para todo tipo de familia pero un campamento en la montaña tal vez no es la mejor opción para familias con niños pequeños o adultos mayores.
No obstante, la elección dependerá de cada familia y será  importante ser flexible y estar abierto a todas las posibilidades. Esto es especialmente necesario con los adolescentes quienes pueden ser los más reacios a pasar sus días libres con la familia, ya que comúnmente están más interesados en salir con amigos y realizar actividades con gente de su edad.
Una buena opción en este caso es permitir que inviten a un amigo al paseo o viaje familiar. Ello permitirá que esté más animado. Otra opción es escoger un lugar en donde podrá conocer otras personas de su edad o llegar a un acuerdo para pasar unos días con la familia y el resto de las vacaciones con los amigos. Esto por supuesto dependerá de la edad del adolescente. En todo caso, no es recomendable forzarlos a hacer algo que no desean. El objetivo es que todos puedan disfrutar de momentos agradables en familia que luego podrán recordar con cariño.

miércoles, 12 de octubre de 2011

NEGOCIACIÓN CONSTANTE

Cuando se trata de negociar en pareja se deben tomar ciertas cosas en cuenta. En primer lugar es imprescindible tener la motivación y las ganas de hacerlo. Si una de las partes pretende ganar todas las discusiones y conseguir todos sus objetivos, no estamos frente a una negociación, sino frente a una imposición.
Hay que estar dispuestos a ceder en ciertos aspectos y buscar un resultado beneficioso para ambos lados. Cada uno debe exponer su punto de vista con serenidad y claridad, mientras el otro escucha y respeta su opinión. Póngase en el lugar de su pareja antes de criticar.
La convivencia en pareja exigirá una continua negociación en temas sencillos y complejos. Por ello, tome las cosas con calma y resuelva un tema a la vez.
*Publicado en Zona Familiar de El Comercio el miércoles 12 de octubre de 2011.

domingo, 1 de mayo de 2011

Alguien tiene que ceder

Cuando alguien está soltero tiene una mirada particular de las relaciones de pareja. Generalmente, desde fuera es posible apreciar algunas características y detalles de las parejas con cierta perspectiva y distancia. Se puede, por ejemplo, observar todo lo que implica mantener una relación: las cosas buenas y las cosas malas, el nivel de compromiso de cada uno de los miembros de la pareja, así como el grado de compatibilidad que existe entre ellos y muchos otros detalles. A menudo, el que está soltero oscila entre el “ayyy, yo también quiero estar con alguien” y el “uffff, yo no aguantaría eso”. Una oscilación similar es la que deben enfrentar las parejas cotidianamente, porque la verdad es que estar en pareja no es nada fácil. Implica una negociación permanente, un delicado equilibrio entre ceder e imponerse. Cuando uno está involucrado en una relación, se cede y se espera que el otro ceda también en retribución. Cuando esto se alterna entre los miembros de la pareja, las cosas se mantienen balanceadas en la relación. Sin embargo, cuando solamente es una persona la que cede, esta puede frustrarse y desanimarse, lo que podría llevar a desgastar el vínculo, a perder el equilibrio entre el dar y recibir. Por eso, si está en pareja es importante preguntarse: ¿cuánto estoy cediendo yo en la relación y cuánto lo está haciendo mi pareja? Si la respuesta es: solo lo hace él/ella o solo lo hago yo, tal vez es hora de calibrar la balanza.

*Publicado en el suplemento Mi Hogar de El Comercio, Domingo 01 de mayo de 2011.