Los niños, igual que cualquier
adulto, se enfrentan a situaciones adversas que ponen en jaque sus recursos
personales. Con su escasa edad y experiencia, deben enfrentarse a momentos difíciles
en ocasiones como la muerte de un familiar, el divorcio de sus padres o una
enfermedad crónica. Sin embargo, algunas características permiten hacer frente
a las dificultades y recuperarse de una situación crítica. Ello se llama
capacidad de resiliencia. Ahora, ¿Es posible promoverla? Efectivamente. Grotberg
elaboró un modelo para identificar las actitudes necesarias para favorecer la
capacidad de recuperarse de la adversidad. Estas incluyen tres áreas: el
fortalecimiento del ambiente social, los recursos personales del niño y sus
habilidades sociales. En primer lugar será necesaria la aceptación
incondicional del niño, así como un vínculo estable con los padres u otras
personas significativas; además brindarle apoyo, cuidado y un ambiente con
reglas claramente establecidas. Dentro de los recursos personales, el
desarrollo de la autoestima, la autonomía, el control de impulsos y la empatía;
serán imprescindibles. Asimismo el optimismo y el sentido del humor actuarán
como factores favorecedores de resiliencia. También desarrollar habilidades
sociales satisfactorias y estrategias de afrontamiento para resolver los
problemas satisfactoriamente. Por último, será importante darle sentido y
significado al sufrimiento. Es decir, ayudarlo a elaborar la experiencia y
seguir adelante.
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domingo, 15 de abril de 2012
Niños resilientes
Los niños, igual que cualquier
adulto, se enfrentan a situaciones adversas que ponen en jaque sus recursos
personales. Con su escasa edad y experiencia, deben enfrentarse a momentos difíciles
en ocasiones como la muerte de un familiar, el divorcio de sus padres o una
enfermedad crónica. Sin embargo, algunas características permiten hacer frente
a las dificultades y recuperarse de una situación crítica. Ello se llama
capacidad de resiliencia. Ahora, ¿Es posible promoverla? Efectivamente. Grotberg
elaboró un modelo para identificar las actitudes necesarias para favorecer la
capacidad de recuperarse de la adversidad. Estas incluyen tres áreas: el
fortalecimiento del ambiente social, los recursos personales del niño y sus
habilidades sociales. En primer lugar será necesaria la aceptación
incondicional del niño, así como un vínculo estable con los padres u otras
personas significativas; además brindarle apoyo, cuidado y un ambiente con
reglas claramente establecidas. Dentro de los recursos personales, el
desarrollo de la autoestima, la autonomía, el control de impulsos y la empatía;
serán imprescindibles. Asimismo el optimismo y el sentido del humor actuarán
como factores favorecedores de resiliencia. También desarrollar habilidades
sociales satisfactorias y estrategias de afrontamiento para resolver los
problemas satisfactoriamente. Por último, será importante darle sentido y
significado al sufrimiento. Es decir, ayudarlo a elaborar la experiencia y
seguir adelante.domingo, 27 de febrero de 2011
Bienestar y sentido del humor
Pasar el rato con amigos, conversando y riendo de mil anécdotas es realmente divertido y terapéutico. El compartir bromas nos alivia, aligera nuestros problemas y nos coloca una sonrisa en la cara que continúa aún los días siguientes cuando recordamos partes de la conversación. La mayoría de personas estaría de acuerdo en que nos sentimos mejor cuando reímos y estamos de buen humor, pero ¿hay realmente un cambio en nuestro organismo? Si bien los estudios sobre los beneficios del humor en la salud física aún no son concluyentes, sí hay pruebas de que el sentido del humor ayuda a reducir el estrés, y por lo tanto, mejora la salud mental, e indirectamente la física, ya que muchas enfermedades se originan o se agravan con el incremento del estrés. El sentido de humor (positivo y no agresivo o auto destructivo) se asocia también a mayor autoestima y bienestar psicológico, menor depresión y ansiedad, entre otras. Además es un ingrediente fundamental en la capacidad de resiliencia de las personas. Es decir, la capacidad de sobreponerse a eventos adversos y de adaptarse a situaciones difíciles. El sentido del humor nos permite enfrentarnos a diferentes situaciones de manera positiva, y ello ya es una ventaja a la hora de resolver problemas. Entonces vale la pena intentarlo, disfrutar todo lo que se pueda con nuestros amigos y familiares, tomar con humor las cosas que suceden a nuestro alrededor e incluso reírnos de nosotros mismos.
*Publicado en el segmento Mi Hogar de El Comercio el domingo 27 de febrero de 2011.
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