domingo, 18 de marzo de 2012

Temperamento

Una de las preocupaciones más comunes en los padres, y que comúnmente los lleva a buscar ayuda psicológica para sus hijos, es lo que ellos describen como excesiva timidez. “Quisiera que tratara a mi hijo porque no tiene muchos amigos, se pasa el día leyendo o en la computadora, no le gusta salir”. Lo más probable es que haya sido así siempre. Cada niño nace con un temperamento característico. Kagan, en sus estudios sobre desarrollo infantil, señala que un tipo de temperamento común en los recién nacidos es el “niño tímido”. El temperamento describe características estables de comportamiento que se mantienen durante la vida. Ello no es un problema psicológico, sino más bien una manera de desenvolverse en el mundo, un tipo particular de funcionamiento. Los niños tímidos generalmente son introvertidos (otro tipo de temperamento). Es decir, su energía se orienta hacia su propio mundo interno, son analíticos, poco sociables y buscan la soledad. Estas características los hacen proclives a investigar, desarrollar su imaginación, enriquecer su mundo interno; así como los extrovertidos tienden a ser sociables, disfrutan de trabajar en equipo, toman la iniciativa en actividades, entre otras. El problema es que se privilegia un tipo de temperamento, el extrovertido, y se toma al otro como una dificultad que debe ser corregida. Esto es un error, cada persona puede desarrollar todo su potencial si se le estimula adecuadamente, y aquí el soporte emocional de los padres es fundamental. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario