El desarrollo de la empatía
es un logro básico en las personas, ya que permite establecer relaciones
interpersonales profundas y satisfactorias con los demás. Esta habilidad se
forma paulatinamente en el vínculo con los padres desde el nacimiento. La
respuesta afectiva al bebé y la capacidad de la madre para percibir las
necesidades del niño y satisfacerlas adecuadamente son indispensables para que
la estructuración mental sea apropiada. La empatía se ha descrito como el
pegamento en la construcción del sí mismo. Sin esta, la estructura psíquica es
endeble. Goleman señala que la capacidad de percibir los estados emocionales
propios y de los demás es uno de los factores necesarios para la inteligencia
emocional. Comprender los sentimientos de otros y actuar de acuerdo a ellos
permite acciones altruistas, de cooperación y solidaridad. Estudios realizados
con niños y adolescentes relacionan puntuaciones altas en empatía con varias
conductas sociales positivas (prosociales, asertivas, autocontrol, liderazgo) y
menos conductas sociales negativas (agresivas, pasivas, retraimiento y
antisociales). Los niños aprenden a ser empáticos si lo son con ellos, la
contención emocional cuando se sienten tristes, adoloridos o frustrados es
fundamental y debe ser una constante en el vínculo, así como ayudarlos a
expresar sus emociones y a entender lo que sus actos provocan en los demás.
Mostrando entradas con la etiqueta habilidades sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta habilidades sociales. Mostrar todas las entradas
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Desarrollo de la empatía
El desarrollo de la empatía
es un logro básico en las personas, ya que permite establecer relaciones
interpersonales profundas y satisfactorias con los demás. Esta habilidad se
forma paulatinamente en el vínculo con los padres desde el nacimiento. La
respuesta afectiva al bebé y la capacidad de la madre para percibir las
necesidades del niño y satisfacerlas adecuadamente son indispensables para que
la estructuración mental sea apropiada. La empatía se ha descrito como el
pegamento en la construcción del sí mismo. Sin esta, la estructura psíquica es
endeble. Goleman señala que la capacidad de percibir los estados emocionales
propios y de los demás es uno de los factores necesarios para la inteligencia
emocional. Comprender los sentimientos de otros y actuar de acuerdo a ellos
permite acciones altruistas, de cooperación y solidaridad. Estudios realizados
con niños y adolescentes relacionan puntuaciones altas en empatía con varias
conductas sociales positivas (prosociales, asertivas, autocontrol, liderazgo) y
menos conductas sociales negativas (agresivas, pasivas, retraimiento y
antisociales). Los niños aprenden a ser empáticos si lo son con ellos, la
contención emocional cuando se sienten tristes, adoloridos o frustrados es
fundamental y debe ser una constante en el vínculo, así como ayudarlos a
expresar sus emociones y a entender lo que sus actos provocan en los demás. miércoles, 20 de febrero de 2013
Habilidades Sociales
Las habilidades sociales son
fundamentales para interactuar con otras personas, vincularse
satisfactoriamente y trabajar en equipo; pero exactamente ¿a qué nos referimos
al decir que una persona tiene habilidades sociales? Estas van más allá de las
normas de cortesía y buenos modales. Implican la expresión adecuada de
sentimientos, la capacidad de escucha, asertividad y empatía. Sirven para
solucionar situaciones, tareas o conflictos sociales en un contexto determinado.
Desarrollar estas habilidades es imprescindible para desenvolverse
efectivamente en cualquier contexto social. Por ejemplo, tener una buena
entrevista de trabajo, mantener buenas relaciones con los amigos o solucionar
cualquier problema en el ámbito familiar, laboral o social. No se trata de
evitar algunos temas o hablar con diminutivos para suavizar el mensaje como se
suele hacer. Es necesario tener habilidades comunicacionales: escuchar atentamente
y poder expresar lo que uno piensa y siente de manera asertiva sin ser pasivos
o agresivos. Es necesario percibir los sentimientos del otro para no herirlos.
En este punto, la empatía es una pieza clave para cualquier interacción social
óptima. También lo es un satisfactorio control de impulsos. Ser una persona
hábil socialmente requiere sintonizar con los demás, respetarlos y
considerarlos como personas iguales. Es un ejercicio diario que puede y debe
practicarse en todo lugar.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Habilidades sociales
“Buenos días”, “¿Cómo estás?”,
“por favor”, “gracias” son algunas frases que se usan todos los días para
interactuar con otras personas. Son convenciones sociales establecidas y
compartidas por todas las personas de un mismo lugar. Estas frases facilitan el
intercambio social con los demás y se incluyen dentro de las conductas
necesarias de las habilidades sociales, ya que reflejan respeto y consideración
hacia la otra persona.
No obstante, las habilidades
sociales implican más aspectos que los buenos modales y las frases de cortesía.
Se considera que una persona posee habilidades sociales cuando es capaz de
relacionarse satisfactoriamente con otras personas, expresar y responder
efectivamente de acuerdo al contexto social en el que se encuentra. Es decir,
las habilidades sociales dependerán del lugar y cultura en el que uno vive. No
hay un criterio absoluto para definirlas. Existen diversas definiciones que
incluyen la expresión honesta de sentimientos, la expresión de cualquier
emoción salvo la ansiedad, entre otras; pero en todos los casos, hay un acuerdo
en que sirven para solucionar situaciones, tareas o conflictos sociales en un
contexto determinado.
Las habilidades sociales,
además, involucran diversas destrezas como saber escuchar, ser asertivo y poder
ponerse en el lugar de la otra persona (empatía). No solo se trata de expresar
lo que se piensa o se siente, es necesario hacerlo sin dañar a los demás. Esto
es lo que se llama asertividad, la capacidad de decir lo que uno piensa de
manera apropiada, sin ser pasivo o agresivo.
Saber escuchar también es
una habilidad importante, ya que permite que el interlocutor se sienta cómodo y
en confianza para mantener la interacción social y posibilita responder
eficientemente a sus necesidades.
Por último, la empatía es
quizá la habilidad más compleja pero es parte de nuestro potencial natural como
seres humanos. Estamos programados para sintonizar con las emociones de los
demás y ello se va desarrollando desde el vínculo temprano con la madre, en las
interacciones diarias con esta, mucho antes que haya lenguaje verbal. A pesar
de ello, a veces da la impresión que es una habilidad escasa. Son incontables
las veces que se escuchan frases desatinadas, que no tienen en cuenta cómo
puede sentirse la otra persona. Ser hábil socialmente implica esencialmente una
relación bidireccional. Por eso es necesario hacer el esfuerzo de ponerse en el
lugar del otro antes de expresar cualquier opinión y estar consciente de este
aspecto en toda interacción social.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

