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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Desarrollo de la empatía

El desarrollo de la empatía es un logro básico en las personas, ya que permite establecer relaciones interpersonales profundas y satisfactorias con los demás. Esta habilidad se forma paulatinamente en el vínculo con los padres desde el nacimiento. La respuesta afectiva al bebé y la capacidad de la madre para percibir las necesidades del niño y satisfacerlas adecuadamente son indispensables para que la estructuración mental sea apropiada. La empatía se ha descrito como el pegamento en la construcción del sí mismo. Sin esta, la estructura psíquica es endeble. Goleman señala que la capacidad de percibir los estados emocionales propios y de los demás es uno de los factores necesarios para la inteligencia emocional. Comprender los sentimientos de otros y actuar de acuerdo a ellos permite acciones altruistas, de cooperación y solidaridad. Estudios realizados con niños y adolescentes relacionan puntuaciones altas en empatía con varias conductas sociales positivas (prosociales, asertivas, autocontrol, liderazgo) y menos conductas sociales negativas (agresivas, pasivas, retraimiento y antisociales). Los niños aprenden a ser empáticos si lo son con ellos, la contención emocional cuando se sienten tristes, adoloridos o frustrados es fundamental y debe ser una constante en el vínculo, así como ayudarlos a expresar sus emociones y a entender lo que sus actos provocan en los demás. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Habilidades Sociales


Las habilidades sociales son fundamentales para interactuar con otras personas, vincularse satisfactoriamente y trabajar en equipo; pero exactamente ¿a qué nos referimos al decir que una persona tiene habilidades sociales? Estas van más allá de las normas de cortesía y buenos modales. Implican la expresión adecuada de sentimientos, la capacidad de escucha, asertividad y empatía. Sirven para solucionar situaciones, tareas o conflictos sociales en un contexto determinado. Desarrollar estas habilidades es imprescindible para desenvolverse efectivamente en cualquier contexto social. Por ejemplo, tener una buena entrevista de trabajo, mantener buenas relaciones con los amigos o solucionar cualquier problema en el ámbito familiar, laboral o social. No se trata de evitar algunos temas o hablar con diminutivos para suavizar el mensaje como se suele hacer. Es necesario tener habilidades comunicacionales: escuchar atentamente y poder expresar lo que uno piensa y siente de manera asertiva sin ser pasivos o agresivos. Es necesario percibir los sentimientos del otro para no herirlos. En este punto, la empatía es una pieza clave para cualquier interacción social óptima. También lo es un satisfactorio control de impulsos. Ser una persona hábil socialmente requiere sintonizar con los demás, respetarlos y considerarlos como personas iguales. Es un ejercicio diario que puede y debe practicarse en todo lugar. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Habilidades sociales


“Buenos días”, “¿Cómo estás?”, “por favor”, “gracias” son algunas frases que se usan todos los días para interactuar con otras personas. Son convenciones sociales establecidas y compartidas por todas las personas de un mismo lugar. Estas frases facilitan el intercambio social con los demás y se incluyen dentro de las conductas necesarias de las habilidades sociales, ya que reflejan respeto y consideración hacia la otra persona.
No obstante, las habilidades sociales implican más aspectos que los buenos modales y las frases de cortesía. Se considera que una persona posee habilidades sociales cuando es capaz de relacionarse satisfactoriamente con otras personas, expresar y responder efectivamente de acuerdo al contexto social en el que se encuentra. Es decir, las habilidades sociales dependerán del lugar y cultura en el que uno vive. No hay un criterio absoluto para definirlas. Existen diversas definiciones que incluyen la expresión honesta de sentimientos, la expresión de cualquier emoción salvo la ansiedad, entre otras; pero en todos los casos, hay un acuerdo en que sirven para solucionar situaciones, tareas o conflictos sociales en un contexto determinado.
Las habilidades sociales, además, involucran diversas destrezas como saber escuchar, ser asertivo y poder ponerse en el lugar de la otra persona (empatía). No solo se trata de expresar lo que se piensa o se siente, es necesario hacerlo sin dañar a los demás. Esto es lo que se llama asertividad, la capacidad de decir lo que uno piensa de manera apropiada, sin ser pasivo o agresivo.
Saber escuchar también es una habilidad importante, ya que permite que el interlocutor se sienta cómodo y en confianza para mantener la interacción social y posibilita responder eficientemente a sus necesidades.
Por último, la empatía es quizá la habilidad más compleja pero es parte de nuestro potencial natural como seres humanos. Estamos programados para sintonizar con las emociones de los demás y ello se va desarrollando desde el vínculo temprano con la madre, en las interacciones diarias con esta, mucho antes que haya lenguaje verbal. A pesar de ello, a veces da la impresión que es una habilidad escasa. Son incontables las veces que se escuchan frases desatinadas, que no tienen en cuenta cómo puede sentirse la otra persona. Ser hábil socialmente implica esencialmente una relación bidireccional. Por eso es necesario hacer el esfuerzo de ponerse en el lugar del otro antes de expresar cualquier opinión y estar consciente de este aspecto en toda interacción social.