Muchas personas han estado en alguna situación en la que su vida estuvo en peligro (un accidente vehicular, un robo, un incendio, etc.). En estas circunstancias generalmente actuamos sin pensar y escapamos de la situación, comportándonos de una forma que nos sorprende ¿Qué ocurre en estos momentos?, ¿podemos hablar de un instinto de supervivencia? Al detectar un grave peligro, nuestro organismo activa un sistema de alarma (en el sistema Límbico) que lo prepara para sobrevivir. Esto desencadena varias reacciones fisiológicas similares en todos los seres vivos y se ponen en marcha de modo espontáneo acciones de huida o pelea frente al peligro inminente. Estas respuestas no solo se dan ante amenazas físicas, sino también ante amenazas psicológicas. Sin embargo, no siempre es fácil detectar cuando nos encontramos frente a una situación que pone en peligro nuestro bienestar psicológico. En diversas ocasiones nos mantenemos bajo condiciones adversas que nos afectan de diferentes maneras sin reaccionar efectivamente. Lo vemos frecuentemente en situaciones de maltrato emocional de parte de la pareja u otro familiar, hostigamiento laboral (mobbing) o acoso escolar (bullying), entre otros. En estos casos, las respuestas simples de huída o pelea, innatas en el caso de peligros físicos, no son suficientes. Estas situaciones son más complejas y dependerá entonces de nuestra capacidad para evaluar la situación lo más objetivamente posible contrastando la información que tenemos con la realidad y sobre todo, determinar qué es lo más conveniente para nuestro equilibrio emocional, el que tomemos la decisión de huir y buscar ayuda. No olvidemos que ello también puede volverse una cuestión de supervivencia.
domingo, 6 de marzo de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
Bienestar y sentido del humor
Pasar el rato con amigos, conversando y riendo de mil anécdotas es realmente divertido y terapéutico. El compartir bromas nos alivia, aligera nuestros problemas y nos coloca una sonrisa en la cara que continúa aún los días siguientes cuando recordamos partes de la conversación. La mayoría de personas estaría de acuerdo en que nos sentimos mejor cuando reímos y estamos de buen humor, pero ¿hay realmente un cambio en nuestro organismo? Si bien los estudios sobre los beneficios del humor en la salud física aún no son concluyentes, sí hay pruebas de que el sentido del humor ayuda a reducir el estrés, y por lo tanto, mejora la salud mental, e indirectamente la física, ya que muchas enfermedades se originan o se agravan con el incremento del estrés. El sentido de humor (positivo y no agresivo o auto destructivo) se asocia también a mayor autoestima y bienestar psicológico, menor depresión y ansiedad, entre otras. Además es un ingrediente fundamental en la capacidad de resiliencia de las personas. Es decir, la capacidad de sobreponerse a eventos adversos y de adaptarse a situaciones difíciles. El sentido del humor nos permite enfrentarnos a diferentes situaciones de manera positiva, y ello ya es una ventaja a la hora de resolver problemas. Entonces vale la pena intentarlo, disfrutar todo lo que se pueda con nuestros amigos y familiares, tomar con humor las cosas que suceden a nuestro alrededor e incluso reírnos de nosotros mismos.
*Publicado en el segmento Mi Hogar de El Comercio el domingo 27 de febrero de 2011.
lunes, 21 de febrero de 2011
Necesidad de afecto
No hay duda que la necesidad de afecto es imprescindible para los humanos. Sin embargo, no es tan sencillo lograr satisfacción plena en este aspecto. Muchas consultas psicológicas en la actualidad se enfocan en las dificultades que tienen las personas para establecer vínculos afectivos profundos en sus relaciones amorosas. Generalmente son personas que tienen problemas para contactarse emocionalmente con los demás, que buscan relaciones esporádicas o contactos superficiales en las que no se involucren sentimientos, porque no quieren, o no pueden, lograr mayor intimidad con otra persona. Definitivamente las experiencias personales juegan un papel importante en estos casos, y determinarán las vivencias y la conducta de cada persona con los demás. Tal vez el temor a ser lastimados los lleva a colocar una barrera entre ellos y los otros. Para Maslow, psicólogo que estudió las necesidades humanas básicas, la necesidad de afiliación (amistad, afecto, intimidad sexual) ocupa el tercer nivel de la pirámide de necesidades humanas luego de otras más básicas que están relacionadas con la sobrevivencia: necesidades de seguridad (física, familiar, salud) y fisiológicas (respiración, alimentación, descanso). Una vez satisfechas estas necesidades básicas pasamos al siguiente nivel para satisfacer necesidades más elevadas como son la necesidad de afecto, de reconocimiento, y finalmente la necesidad de autorrealización personal. Entonces cabe preguntarse qué nivel de satisfacción están alcanzando estas personas que no logran involucrarse emocionalmente con otras, pueden satisfacer sus necesidades de intimidad emocional o reprimen sus deseos para no sentir la falta de afecto, quedándose en los primeros dos niveles de la pirámide de Maslow. ¿Logran sentirse satisfechos y vivir una vida plena o simplemente están sobreviviendo?
*Publicado parcialmente en el Suplemento Mi Hogar de El Comercio el domingo 20 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Autoestima en la balanza
Pocas cosas desalientan tanto a las mujeres como probarse ropa en las tiendas. Pueden estar con el mejor humor, felices y en control de sus vidas, pero al salir de los probadores todo cambia inmediatamente. En estos casos, parecen cumplir los criterios de una depresión: tristeza, humor irritable, displacer, entre otras sensaciones que las llevan a desear no comer nunca más. Lo curioso es que esto les ocurre a la mayoría de mujeres sean flacas, llenitas, gorditas, etc., y es que tengan el peso que tengan, el porcentaje de grasa adecuado o la masa muscular apropiada, la sociedad siempre les está diciendo que deben bajar de peso. “Te queda bien pero tienes que bajar un poquito más”, “este polo es muy corto no me estiliza”, “esto no me queda bien me falta bajar 5 kilos”, son algunos comentarios recurrentes en las conversaciones de las mujeres cuando se trata de ropa y la imagen corporal. Y es que buena parte de la valoración personal pasa por cómo se ven ellas mismas y cómo las ven los demás. La balanza entonces se convierte en una enemiga o una aliada, a la que algunas consultan día a día como la madrastra al espejo, solo para asegurarse de que hayan perdido peso o que estén manteniéndose en el peso que les corresponde. Dependerá de ésta que puedan estar contentas con ellas mismas, que se sientan bien con sus cuerpos, que la autoestima esté en equilibrio. ¿No es absurdo estar atrapadas en esto?
*Parcialmente publicado en la sección Mi Hogar de El Comercio Domingo, 13 de Febrero de 2011.
viernes, 11 de febrero de 2011
PUNTO DE VISTA
El origen de los celos
Los celos surgen ante la posible pérdida del objeto amado. Ello puede desencadenar rabia y hostilidad hacia la pareja como hacia uno mismo, por sentirse responsable de la pérdida.
Según el psicoanálisis, los celos se originan en la infancia al configurarse el triángulo edípico. Son una reacción ante la exclusión. El niño o niña quiere el amor del padre de sexo opuesto y considera rival al padre del mismo sexo. Esto se resolverá cuando comprenda que no puede competir con el padre por el amor de la madre (si es niño) o con la madre por el amor del padre (si es niña); pero una huella quedará y será el germen de los celos en la vida adulta, ante cualquier amenaza de un tercero en la pareja.
ADHARA AMPUERO.PSICÓLOGA CLÍNICA
*Publicado en la sección Zona familiar de El Comercio el Miércoles 09 de Febrero de 2011.
PSICOMAIL
Tenemos que hablar
Por: Adhara Ampuero Sala
El otro día una amiga me contó que su enamorado le había dicho: “Tenemos que hablar”. Inmediatamente supe que la relación estaba a punto de terminar. La mayoría ha escuchado o ha dicho esta frase en algún momento de su vida y es probable que se le haga un nudo en el estómago al recordarla, ya que es generalmente el inicio de la conversación para terminar una relación. Es un código compartido en el lenguaje coloquial de hombres y mujeres, que detona inseguridades y temores de abandono. Uno se pregunta qué hizo mal, qué pudo hacer mejor, dónde se equivocó… No se puede evitar pensar si la pareja volvió a ver a su ex o si tal vez conoció a otra persona. Esta sencilla frase trae a nuestra mente diversas fantasías que aparecen como una película en la que vemos en imágenes nuestra vida inmediatamente después de la separación. ¿Solo o sola otra vez? ¿Encontraré a otra persona? La incertidumbre de lo que nos dirán lo nubla todo y todavía no hemos hablado. Pero si analizamos las cosas desde otro ángulo, esta frase también tiene una parte positiva. Nos permite prepararnos emocionalmente y replantear nuestras expectativas amorosas. Armar nuestras defensas psicológicas para amortiguar el golpe y que la conversación no nos tome desprevenidos. Nos da un tiempo para crear una estrategia que nos ayude a proyectar una fachada de compostura con la que podamos controlar la situación y seguir con las convenciones de una separación. Después de todo, quién no prefiere quedar “como amigos”.
*Publicado en la sección Mi Hogar de El Comercio el Domingo 6 de Febrero del 2011
martes, 25 de enero de 2011
Dificultades en torno a la Sexualidad expresadas por Adolescentes
El presente estudio tuvo como objetivo describir y analizar las dificultades en relación a la sexualidad planteadas por los y las adolescentes de 12 a 17 años en un servicio de consejería telefónica gratuita a nivel nacional. El instrumento utilizado para la recolección de datos fue la entrevista telefónica, cuya información es consignada en una ficha de registro e ingresada a una base de datos. Se analizaron un total de 140 llamadas que tenían como problema principal alguna temática relacionada a la sexualidad. El análisis de los datos muestra que la gran mayoría de adolescentes (92%) llama por algún problema propio y que la proporción de llamadas sobre sexualidad es relativamente baja (9%). Las dos terceras partes de los adolescentes que llaman por temas sexuales son hombres. Los problemas más frecuentes tratan sobre relaciones sexuales, seguido de las dudas sobre el embarazo. Otros problemas parecen ser casi exclusivos de cada sexo. La masturbación, las fantasías sexuales y las perversiones solo se presentan en los chicos, mientras que solo el aborto representa una problemática exclusivamente femenina.
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