viernes, 25 de mayo de 2012

Prevenir el consumo de drogas


El tema de las drogas es complejo. Involucra diversos aspectos, varios de los cuales deben ser abordados desde el Estado por ser un tema de salud pública. Sin embargo, la prevención no solo debe ser tarea de programas institucionales, es necesario realizarla también desde ámbitos más cercanos como el colegio o la familia.
Cuando se habla de prevención, no solamente se hace referencia a las acciones que permiten evitar que se presente el problema. Ese aspecto es únicamente la prevención primaria. La prevención secundaria hace referencia a tratar el problema apenas se detecta, para disminuir las posibles complicaciones; y la prevención terciaria, se ocupa de las acciones encaminadas a rehabilitar a las personas que ya padecen la condición. En este caso, el abuso de drogas.


Lo ideal por supuesto, es evitar que aparezca el problema. Es decir, actuar antes que el consumo de drogas se establezca como patrón de conducta habitual (prevención primaria). Para ello, la familia es un agente importantísimo. Las investigaciones realizadas por CEDRO señalan que el consumo de drogas se inicia cada vez a más temprana edad. Los estudios epidemiológicos señalan que se da alrededor de los 12 años, incluso antes para sustancias legales.
Por ello, se deben tomar las precauciones necesarias desde el hogar para evitar que los adolescentes consuman drogas. La adolescencia es una etapa vulnerable en este tema por las características relacionadas a los cambios psicológicos y sociales. Los jóvenes buscan independencia, autonomía y están enfocados a descubrir su identidad, su lugar en el mundo; y muchas veces esa búsqueda los lleva a experimentar diferentes cosas, algunas de ellas riesgosas como es el caso de las drogas.
¿De qué manera se puede evitar que los hijos se involucren en el consumo de sustancias? La prevención del abuso de drogas y de muchas otras dificultades se centra en fortalecer un buen vínculo afectivo y de confianza con los hijos. Esto, por supuesto no se logra de un día para otro ni debe iniciarse en la adolescencia sino desde el nacimiento. En la adolescencia, se debe encontrar un equilibrio. Se debe dar libertad pero sin dejar de guiarlos, confiar en ellos pero estar atento a cualquier cambio de conducta, mejorar la comunicación y mostrarse abiertos y no mostrarse censuradores para que puedan expresar sus dudas y preocupaciones. Además es necesario fortalecer su autoestima y la seguridad en ellos mismos, para que puedan resolver los problemas que enfrenten asertivamente y sean capaces de decir No en el momento adecuado.

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