La ansiedad es una respuesta
emocional natural que se dispara cuando la persona percibe o interpreta una
situación como amenazante o peligrosa. Es un sistema de alerta que tiene como
función advertir y activar al organismo frente al riesgo y prepararlo para
luchar, huir, evitar una situación temida o buscar apoyo. Se presentan diversos
síntomas físicos como temblor, taquicardia, respiración agitada; todo ello
sirve para preparar al cuerpo para la acción. Esto es imprescindible para la
supervivencia. Sin embargo, en la mayoría de casos no estamos frente a un
peligro inminente, sino frente a eventos estresantes (problemas familiares o
laborales, por ejemplo) que impulsan igualmente las señales de alerta de
nuestro cuerpo. Otras veces la ansiedad se dispara frente a peligros que pueden
originarse dentro de la persona y no fuera de ella. En estos casos la respuesta
de ansiedad es un síntoma de un conflicto psicológico que se interpreta como
amenazante para la persona. Los impulsos o pensamientos inaceptables amenazan
con irrumpir sin control y la persona experimenta ansiedad. Cuando se
sobrepasan determinados límites, la ansiedad se convierte en un problema de
salud y se puede configurar un trastorno de ansiedad. Las fobias, el trastorno
obsesivo compulsivo y el trastorno de estrés post traumático son algunos tipos
de este trastorno.domingo, 22 de abril de 2012
Ansiedad
La ansiedad es una respuesta
emocional natural que se dispara cuando la persona percibe o interpreta una
situación como amenazante o peligrosa. Es un sistema de alerta que tiene como
función advertir y activar al organismo frente al riesgo y prepararlo para
luchar, huir, evitar una situación temida o buscar apoyo. Se presentan diversos
síntomas físicos como temblor, taquicardia, respiración agitada; todo ello
sirve para preparar al cuerpo para la acción. Esto es imprescindible para la
supervivencia. Sin embargo, en la mayoría de casos no estamos frente a un
peligro inminente, sino frente a eventos estresantes (problemas familiares o
laborales, por ejemplo) que impulsan igualmente las señales de alerta de
nuestro cuerpo. Otras veces la ansiedad se dispara frente a peligros que pueden
originarse dentro de la persona y no fuera de ella. En estos casos la respuesta
de ansiedad es un síntoma de un conflicto psicológico que se interpreta como
amenazante para la persona. Los impulsos o pensamientos inaceptables amenazan
con irrumpir sin control y la persona experimenta ansiedad. Cuando se
sobrepasan determinados límites, la ansiedad se convierte en un problema de
salud y se puede configurar un trastorno de ansiedad. Las fobias, el trastorno
obsesivo compulsivo y el trastorno de estrés post traumático son algunos tipos
de este trastorno.jueves, 19 de abril de 2012
Conectividad permanente
Dos personas sentadas
tomando café en silencio, cada una atenta a su celular comunicándose virtualmente
con otras personas. Esta escena es cada vez más común. Las relaciones virtuales
ocupan buena parte de nuestra vida diaria. Los celulares con conexión a
internet son ahora los compañeros permanentes de las personas, sobre todo de
los más jóvenes.
¿Cuáles son las posibles
consecuencias de la conectividad permanente? Es cierto que el internet y las
nuevas tecnologías están al servicio de las personas y facilitan la
comunicación y el trabajo; pero en ocasiones, se tiende a depender demasiado de estas, a tal punto que
algunas personas pueden experimentar niveles altos de angustia cuando no están
conectadas a la red o a su celular.
Estar siempre conectados,
incluso cuando se realizan otras actividades como trabajar, compartir tiempo
con alguien o mientras se ve una película, lleva a dividir la atención que
prestamos. Se tiende a enfocarla en varias cosas a la vez, lo que implica que
no podamos concentrarnos en ninguna de manera óptima. En algunos casos, ello
puede ser peligroso, como cuando se contesta el celular mientras se maneja.
La conectividad permanente
además, plantea la sensación de ser omnipresentes, permite recibir información
instantáneamente, así como contestar y tomar decisiones al momento. Nadie se pierde
de nada de lo que ocurre, no hay descanso. Se está siempre presente y
disponible, y por supuesto, se pretende que los demás también lo estén. Ello
puede acortar nuestra tolerancia a la espera en el mundo real. Si no lo cree,
analice su conducta la siguiente vez que tenga que hacer un trámite presencial.
Por otro lado, estar
conectado con otras personas virtualmente, alivia en cierta medida la sensación
de soledad; pero esta no puede ser cubierta completamente porque no hay una
presencia real. Ver una imagen de la persona y escribirle o escucharla, es
parte del vínculo pero faltan otros aspectos como observar sus gestos, tocarla
y todo lo que implica relacionarnos de manera más profunda con otro ser. Cuando
el vínculo está limitado solo a lo virtual, la persona puede terminar sintiendo
un vacío, porque a pesar de que uno esté “conectado” con otros, está aislado. Al
final, paradójicamente, estar conectados permanentemente a las redes sociales,
el correo electrónico y el internet, puede generar mayor desconexión en los
contactos reales.
Etiquetas:
conectividad permanente,
desconexión,
Realidad Virtual,
relación padres e hijos,
relaciones de pareja,
relaciones interpersonales,
uso de tecnología
domingo, 15 de abril de 2012
Niños resilientes
Los niños, igual que cualquier
adulto, se enfrentan a situaciones adversas que ponen en jaque sus recursos
personales. Con su escasa edad y experiencia, deben enfrentarse a momentos difíciles
en ocasiones como la muerte de un familiar, el divorcio de sus padres o una
enfermedad crónica. Sin embargo, algunas características permiten hacer frente
a las dificultades y recuperarse de una situación crítica. Ello se llama
capacidad de resiliencia. Ahora, ¿Es posible promoverla? Efectivamente. Grotberg
elaboró un modelo para identificar las actitudes necesarias para favorecer la
capacidad de recuperarse de la adversidad. Estas incluyen tres áreas: el
fortalecimiento del ambiente social, los recursos personales del niño y sus
habilidades sociales. En primer lugar será necesaria la aceptación
incondicional del niño, así como un vínculo estable con los padres u otras
personas significativas; además brindarle apoyo, cuidado y un ambiente con
reglas claramente establecidas. Dentro de los recursos personales, el
desarrollo de la autoestima, la autonomía, el control de impulsos y la empatía;
serán imprescindibles. Asimismo el optimismo y el sentido del humor actuarán
como factores favorecedores de resiliencia. También desarrollar habilidades
sociales satisfactorias y estrategias de afrontamiento para resolver los
problemas satisfactoriamente. Por último, será importante darle sentido y
significado al sufrimiento. Es decir, ayudarlo a elaborar la experiencia y
seguir adelante.jueves, 12 de abril de 2012
¿Qué es la normalidad?
El criterio para definir un
comportamiento normal siempre ha sido complejo. La “normalidad” es un concepto
relativo que varía de acuerdo a la cultura y el tiempo histórico en el que se
vive. Es por ello que las clasificaciones de trastornos mentales se modifican y
se van actualizando periódicamente. Es el caso del Manual de Trastornos
Mentales (DSM por sus siglas en inglés) de la Asociación Psiquiátrica Americana,
que está por publicar la versión V con diversas críticas. Algunos trastornos van
a desaparecer y otros serán añadidos; pero tal vez la crítica más preocupante
es la que señala que el objetivo de estos cambios es beneficiar a la industria
farmacéutica, ya que estaría patologizando algunas conductas consideradas
normales hasta ahora. Se señala, por ejemplo, que el proceso de duelo y la
rebeldía se clasificarán en este próximo manual como trastorno mental, lo que
llevaría a ampliar la población que requiera de un tratamiento farmacológico.
Es cierto que es necesario
tener criterios estándares para poder realizar diagnósticos pero también es
imprescindible entender a profundidad a cada persona, tomando en cuenta sus
dificultades y también sus recursos personales para sobreponerse a sus problemas
y aliviar su sufrimiento. No se debe utilizar ninguna clasificación de manera
rígida porque impide la búsqueda de un entendimiento más completo de la persona
y su cuadro clínico. Un manual de clasificación no puede tomar en cuenta todos
los factores relacionados a los pacientes y los diferentes contextos culturales
en los que viven. Por ello, muchos profesionales
se resisten a basar sus diagnósticos únicamente en clasificaciones como el DSM
y prefieren evitar las etiquetas diagnósticas a la hora de tratar a una
persona.
Ahora, hay ciertas pautas
generales que pueden dar pistas de un comportamiento que se aleja de lo normal,
como ciertos síntomas psicológicos que impiden realizar las actividades
cotidianas y ocasionan sufrimiento. Otros criterios a tomar en cuenta son: el
deterioro mental, la desadaptación, la conducta impredecible, la violación de
normas morales o ideales compartidos, entre otras. Todo ello, sin embargo debe
ser valorado por un profesional.
¿Qué es normalidad? En
términos generales, es funcionar adecuadamente en el mundo, vincularse con las
personas satisfactoriamente y disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Freud
lo resumía como la capacidad de amar, reír y trabajar.
domingo, 8 de abril de 2012
PSICOMAIL
Impulso creativo
Por: Adhara Ampuero Sala
Muchas veces las personas se
sienten empujadas a escribir, dibujar, hacer música o realizar alguna actividad artística cuando
están pasando por situaciones difíciles. Ello se presenta en algunos casos como
una necesidad y un refugio personal. El auge de los blogs es un ejemplo de
ello. Estas actividades generalmente permiten cierto alivio emocional, ya que
se descargan y ordenan diversos contenidos de nuestra mente durante el proceso
creativo. Las dificultades y el dolor pueden llevar, en ocasiones, a producir
obras artísticas como es el caso de diversos poetas, escritores y compositores.
Es lo que recientemente ha ocurrido a la cantante Adele, quien compuso su
exitoso álbum musical durante el duelo por una ruptura amorosa. Ahora, ello no
necesariamente implica que se deba sufrir para producir arte. Todas las
personas tienen, en menor o mayor medida, deseos, impulsos y problemas inconscientes
que resolver. A ese material recurre la mente para crear mediante el mecanismo
de sublimación. Cuando un deseo o impulso no puede ser aceptado o realizado en
la realidad, se satisface parcialmente cambiando su fin original hacia
objetivos socialmente valorados como el arte. Se puede decir entonces que
detrás de toda obra artística hay un conflicto psicológico que ha sido
“sublimado”. La creación artística es una vía para elaborar conflictos, para estructurar
la mente. Todas las personas tienen el potencial de hacerlo, solo es necesario
encontrar la vía más afín a cada uno.sábado, 7 de abril de 2012
Violencia entre pares
A menudo
escuchamos a los adultos decir: “son cosas de niños” frente a las peleas o
problemas entre estos. Es verdad que los niños suelen discutir y pelear a
menudo cuando juegan o realizan alguna actividad conjunta. Ello es parte del
proceso de socialización y corresponde a los padres y profesores enseñarles a
resolver las disputas de una manera pacífica y asertiva. Sin embargo, cuando uno
o varios niños amenazan, hostigan y se burlan constantemente de otro, estamos
frente a un problema mayor.
La violencia
entre pares, conocida como Bullying en inglés, se refiere a las conductas de
acoso que se producen repetidamente hacia una misma persona. La violencia puede
ser verbal, física, o ambas, y se realiza con una clara intención de molestar y
humillar a la víctima. Generalmente el acosador es más fuerte, se cree más
listo o mejor; y la víctima no se defiende ni denuncia el abuso ante los
adultos. Es probable que crea que le irá peor si lo comenta y ello permite que
la violencia continúe.
Puede pensarse que este tipo de violencia no es común,
pero está más extendida de lo que se cree. Muchas veces pasa desapercibida,
porque se manifiesta a través de insultos, amenazas, sobrenombres vergonzosos o
aislamiento de la víctima del resto del grupo (“ley del hielo”); más que con
agresiones físicas. También suele ser común en la actualidad, que el
hostigamiento se realice en contextos que no son compartidos con los adultos,
como las redes sociales.
El origen de este problema puede relacionarse a diversos
factores como ciertas características psicológicas de los agresores. Es
probable que estos sean víctimas de maltrato en sus hogares y estén repitiendo
patrones aprendidos con otras personas. También se debe tomar en cuenta la
cultura de violencia en la que vivimos y la lucha de poder que es inherente a
las relaciones humanas. Algunos chicos pueden intentar afianzar su popularidad
y fortaleza maltratando a otros más débiles.
Un tercer factor es la intolerancia hacia la diferencia. Cuando no se
respetan otras características que difieren de lo esperado o deseable
socialmente, surge la discriminación y la exclusión. Este aspecto es
particularmente importante durante la adolescencia, etapa en la que la
pertenencia al grupo es crucial para el desarrollo social. Los miembros de este,
comparten características similares como base de la identidad grupal, esto los identifica
y les brinda cohesión. Ello puede explicar por qué muchas veces el bullying
suele presentarse como una agresión de varios jóvenes hacia un individuo y por
qué pocos compañeros de la víctima lo defienden o denuncian el acto violento.
Todos desean ser parte del conjunto.
No obstante, sea cual sea la causa, es necesario estar
atentos a este problema para detectarlo rápidamente e intervenir. No se puede
pasar por alto la violencia de ningún tipo, menos aún pensar que este tipo de
problema se resuelve solo entre chicos. Todas las experiencias en la niñez y
adolescencia son formadoras. El niño o adolescente está aprendiendo a
relacionarse con las personas, está construyendo su autoestima y debe
consolidar su identidad para pasar a la adultez. Las experiencias escolares son
recordadas toda la vida, las dolorosas pueden traer consecuencias negativas a
futuro.
domingo, 1 de abril de 2012
PSICOMAIL
Génesis de un asesino
Por: Adhara Ampuero Sala
Los asesinatos son noticia de todos los días, ya sean los pasionales o los planificados cuidadosamente. El nivel de violencia en la sociedad está en escalada y se vuelve cada vez más común en todos los ámbitos. Esto hace preguntarse: ¿cómo se convierte alguien en asesino? Si bien el impulso agresivo es parte de la naturaleza del ser humano, no se puede decir que los homicidas nacen siéndolo. La tendencia criminal se desarrolla y se refuerza, en muchos casos, por un ambiente dañino y negativo, que privilegia la violencia como el medio válido para resolver los problemas. Hay diversos factores que pueden empujar a la persona a cometer un crimen y no se puede establecer una receta única para crear a un homicida. Sin embargo, estudios sobre la niñez de criminales han encontrado algunas características comunes: castigos, abusos y una disciplina injusta, hostil e inconsistente. Es decir, una misma conducta puede desencadenar una brutal golpiza o ninguna reacción, de manera que el niño no puede identificar un patrón adecuado o inadecuado en su comportamiento. Se encuentra además un alto grado de inestabilidad familiar, así como relaciones interpersonales deficientes caracterizadas por la falta de empatía y soporte emocional. Todo ello lleva a pensar en la importancia de invertir en la prevención en salud mental dentro de las familias.
*Publicado en el suplemento Mi Hogar de El Comercio. http://elcomercio.pe/impresa/notas/genesis-asesino/20120401/1395312
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crianza,
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soporte emocional,
tendencia criminal,
violencia
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